viernes, 23 de febrero de 2018

Teoría de King Kong. Virginie Despentes


     "Escribo desde la fealdad, y para las feas, las viejas, las camioneras, las frígidas, las mal folladas, las infollables, las histéricas, las taradas, todas las excluidas del gran mercado de la buena chica. Y empiezo por aquí para que las cosas queden claras: no me disculpo de nada, ni vengo a quejarme. No cambiaría mi lugar por ningún otro, porque ser Virginie Despentes me parece un asunto más interesante que ningún otro."

     Si hablamos de Fóllame o de Subutex, es fácil que nos venga a la cabeza la cara de su autora, y quizás sea ese el motivo por el que la editorial ha decidido rescatar este título. Hoy traigo a mi estantería virtual, Teoría de King Kong.

     El feminismo es algo necesario que vemos reivindicar cada día: la igualdad, la necesidad de cambios, sueldos, vidas, denuncias, abanicos y vestidos como símbolos de una voz colectiva que exige un cambio en la sociedad.  Pero este libro no trata de eso. Ya en su primera página, Despentes de define como proletaria del feminismo y uno lo va comprendiendo a medida que avanza en la lectura de King Kong. Despentes no habla para mujeres que reivindican desde una posición, y tampoco les resta mérito a quienes lo hacen, pero ella habla desde la base de la sociedad, habla de las mujeres de la calle, las prostitutas, las amas de casa, esposas y cuidadoras. Habla de la mujer que un día fue ella y también de las que le contaron sus vidas tras conocer su obra Fóllame y aunando estas voces publicaba en 2007 un libro que tardaría dos años en llegar a nuestro país por primera vez.

     Teoría de King Kong es una lectura a ratos incómoda en la que la autora no se despega de un lenguaje directo, incluso rudo, que le asegura un impacto aún mayor de sus palabras en quien lo lee. Nos habla de feminismo y, aunque su voz es individual durante la mayor parte del tiempo, colectiviza la posición de la mujer en una sociedad que sigue identificando a la mujer de éxito y poder con una imagen masculinizada. Habla de prostitución, de la imagen de ella y de lo que nadie le dice a las putas, del porno y también del matrimonio como una suerte de contrato con condiciones convenidas implícitas aceptadas por todos. Y habla de victimismo, de ese momento en que una mujer es víctima dos veces tras sufrir una violación, de la educación en la no defensa para... que se recibe en la actualidad y uno tiene la sensación de escuchar como sube la voz de Despentes hasta convertirse en un auténtico grito en la parte del texto dedicado a las violaciones. Virginie escribe, a ratos rabiosa, escupiendo casi aquello que ve y que cree que necesita ser dicho en voz alta, habla del capitalismo una y otra vez y de la falta de valor a la hora de considerar determinadas tareas. Por supuesto, la maternidad tampoco escapa a las palabras de esta mujer.

     Uno la imagina enfadada, casi irreflexiva, escupiendo todo lo que ve que está mal, y quizás por eso o porque escribir el texto perfecto es imposible, se le aprecian contradicciones. O tal vez sea por eso de que hay lugares en los que es imposible colocarse entre el blanco y el negro, a mi me pasa y ha sido casi un alivio ver que en este libro sucedía un poco lo mismo: es decir, no está bien convertir el feminismo en un acto social de lavado de cara y marketing pero está bien al mismo tiempo que lo hagan de forma explícita y pública quienes de este modo le dan visibilidad a un cambio necesario que se pide a gritos. Porque no nos engañemos, ese es el mundo en el que vivimos y ambas realidades son necesarias para poder alcanzar el equilibrio. De hecho, y salvo el significado que parece otorgar esta mujer al matrimonio que me ha parecido un poco anticuado, si algo caracteriza este texto es precisamente eso: el realismo.

     Teoría de King Kong me parece un libro necesario, casi imprescindible en el momento en el que estamos. No hay más que echar un vistazo a las noticias para darnos cuenta del camino que nos queda: ver que una teta es más noticia que la medalla de plata de quien involuntariamente la muestra, fijarnos en sueldos, trabajos, violaciones, abusos y también en los pequeños gestos que condicionan la sociedad actual.
     Leamos a Despentes, es una de las voces más interesantes de las letras francesas. Yo estos días estoy terminando su Trilogía Subutex. Ya os contaré.

     El ensayo es un género que parece dar miedo a muchos lectores, como si la simple palabra fuera la promesa de una lectura aburrida. Sin embargo, una vez que uno se anima, descubre que hay títulos magníficos que se había perdido por una idea preconcebida sobre esa palabra: ensayo. Y vosotros, ¿os acercáis a este género literario alguna vez?

     Gracias.

miércoles, 21 de febrero de 2018

Bajo el árbol de los Toraya. Philippe Claudel


     "Nosotros enterramos a nuestros muertos. O los quemamos. Nunca se nos habría ocurrido confiárselos a los árboles."

     Claudel tiene una forma especial de escribir que muchos descubrimos con Almas grises. Tiene una suerte de tristeza perenne en su todo que no consigue despegarse ni en los buenos momentos. Quizás por eso me ha costado acercarme a este libro cuya naturaleza triste se intuía ya en la sinopsis. Hoy traigo a mi estantería virtual, Bajo el árbol de los Toraya.

     Esta vez conoceremos al narrador, y alter ego más que probable del autor. Realiza un viaje a Indonesia y descubre la forma que tienen en una zona de encarar la muerte. Con ella aún en la memoria, recibe la noticia de que su gran amigo Eugène tiene cáncer. La muerte de su amigo le servirá para hacer un recorrido sobre los muertos que le han rozado, pero también sobre su propia vida y las mujeres que han pasado por ella.

     La muerte siempre ha sido un tema complicado, tanto en la vida como en la literatura. Y en esta última, recurrente. Quizás por eso Claudel ha querido dedicarle un libro a ella y concederle una doble lectura que representa perfectamente en la tradición funeraria de Sulawesi, Indonesia. Allí, como el narrador y cineasta descubre en un viaje, cuando un niño muere, es depositado en el tronco de este árbol como si se tratara de un féretro vivo. El árbol, herido en su corteza, va sanando y cerrándose manteniendo en su interior el cuerpo del niño, convirtiéndose en un féretro ahora vivo que sigue creciendo hacia el cielo. Esta costumbre tan chocante, intenta tener algo de curativo también para los padres que han sufrido la pérdida. Para cualquier persona ajena, no deja de ser una costumbre chocante, quizás por eso la usa Claudel en su libro: la muerte y frente a ella, la vida. La muerte, el dolor, el duelo y, frente a ella, la capacidad del ser humano para recomponerse y seguir adelante.
     En la trama, el gran amigo muerto: la noticia, la llegada del inminente final, el recuerdo de sus últimas palabras. Los muertos en la vida del viejo protagonista: el padre, el compañero de alpinismo, el suicidio, convivir con la muerte... su exmujer y el niño muerto... las formas de aceptarlo: divergencias. Pero no aparecerá solo Florence, también hablará de su relación con una mujer croata, incluso una doctora tendrá relevancia. Todo ello son ingredientes para una vida y en toda vida ronda la muerte. Volvemos a ese rito casi homenaje a la vida que se realiza en Indonesia y reflexionamos junto al narrador sobre la necesidad de no olvidar a los muertos, pero también la de sobreponernos y seguir adelante. Y todo ello con el estilo de Claudel, la calma, la cultura rondando, la música, el capítulo en el que Kundera aparece por ejemplo, es sin duda alguna lo mejor de esta novela.

     Claudel es escueto, para mi gusto demasiado en un momento en el que a muchos libros parecen sobrarles páginas. Me hubiera gustado que se extendiera un poco más, que desarrollase algunas preguntas, que se terminara de mojar y me obligara a mojarme a mi. Me he quedado con las ganas de decírselo al propio libro a medida que se acercaba el final. ¡venga, que tu puedes, estruja un poco, haz que sangre! Pero no lo llega a hacer. Quizás porque en ese caso se hubiera perdido el homenaje a su amigo muerto, a la amistad entre ambos, a esa relación especial que se tiene con quien se es afín y que hace pensar que habla de su amigo Jean-Márc Roberts, editor fallecido en 2013.

     Pienso, porque este es uno de esos libros que obligan a pensar, que quizás sea este libro el ataúd vivo de papel que le entrega a su amigo, su propio rito no exento de poesía o de vida. Que sus reflexiones sean la forma de afrontarlo y que cada lectura sea un avance en el proceso de cicatrización de un árbol convertido en papel. O tal vez esté dándole demasiadas vueltas debido a la lectura, poco importa. el caso es que me gustan los libros que me hacen removerme, aunque sea a ratos incómoda. Eso es lo mejor que tiene Bajo el árbol de los Toraya, su poso, la permanencia en la mente del lector. Eso y el placer que es leer a Claudel.

     Comentaba hace apenas unos días un  escritor al que admiro que casi todos libros tratan de amor o de muerte, excepto los que trataban de amor y muerte a la vez. Puede que tenga razón, ¿qué me decís vosotros, son vuestros temas recurrentes en las lecturas realizadas?

     Gracias.

lunes, 19 de febrero de 2018

Gloria. Vladimir Nabokov


     "Por extraño que pueda parecer, el abuelo de Martin de apellido Edelweiss era suizo: un suizo robusto de bigote frondoso que en la década de 1860 había sido tutor de los hijos de un terrateniente de San Petersburgo apellidado Indrikov, y se había casado con su hija menor."

     Con motivo del cuarenta aniversario en 2017 de la muerte de Vladimir Nabokov, Anagrama plantea recuperar en la Biblioteca Nabokov el nombre del autor más allá de Lolita o Pálido Fuego, destacando por ejemplo, la preciosa Agenda literaria para este 2018. Uno de los títulos de reciente aparición en dicha biblioteca es este que hoy traigo a mi estantería virtual. Se trata de Gloria.

     Conocemos a Martin Edelweiss que huye de Rusia junto a su madre antes de la Primera Guerra Mundial. Su vida en Rusia fue cómoda hasta ese momento. Su huida les lleva a atravesar distintas fronteras hasta, finalmente, Suiza, donde Martin es testigo del primer choque cultural. Finalmente, Martin es enviado junto a la familia Zilanov a Londres y matriculado en Cambridge. Alumno capaz, dotado para los deportes y atraído por la literatura rusa, no puede evitar enamorarse de Sonia, la hija de la familia Zilanov fraguando además en esta época, una gran amistad con un británico de nombre Darwin y aficiones literarias. Martin se empeña en buscar una proeza que le de la gloria y además, impresione a Sonia. En una última, su empeño se centra en volver a Rusia.

     Gloria fue escrita a principios de los años 30 en ruso y traducida por el propio Nabokov junto a su hijo en los 70. Y es que se sabe que Nabokov escribió al menos en tres lenguas principales: francés, ruso y angloamericano, pero que llegó a manejarse hasta en doce diferentes. Esto hace que sus libros oculten juegos de palabras, acrósticos, palíndromos, ritmos y guiños basando en la propia sonoridad de algunos nombres... y, por supuesto, conocerlos lleva la lectura de cualquiera de sus obras, a un nivel totalmente diferente y, en mi caso, absolutamente sorprendente.
Gloria llevó como título original Podvig, hazaña, proeza, pero entiendo que el título en castellano se refiere también al sentimiento de orgullo que uno tiene tras conseguir dicha proeza. Orgullo que en este caso, tal vez le lleve a los brazos de la mujer a la que quiere impresionar. Y es que en esta historia ya aparecen algunos de los temas recurrentes en Nabokov, los emigrantes, la nostalgia, el amor, la frustración... todos ellos son ingredientes indispensables en esta novela, incluso siendo de sus primeras obras. Pero Gloria es sobre todo una novela de esas llamadas de crecimiento, bildungsroman que dice la crítica especializada porque se ve que es más preciso ponerlo en una sola palabra.

     La novela, que goza de una prosa magnífica y también de el sentido del humor tan característico de Nabokov tiene escenas magníficas, como la que se produce en un precipicio y está relacionada con el apellido del protagonista, y un final de esos propios de quien la firma, que, si bien nos va dirigiendo a él desde aproximadamente la mitad de la novela, pareciera que nos hace, además, encargados de ser nosotros los que cerremos la puerta. Y aún así no podemos quejarnos ya que las reflexiones de Darwin durante el camino son fantásticas. Martin es un protagonista sólido que se debate entre las opciones que uno tiene cuando se sabe presa de una obsesión, en este caso por Sonia. A él le llevan a un peligroso viaje, pero hubiera podido ser cualquier otra cosa. Sonia, la musa no siempre musa, no siempre buena, y Darwin, el fiel amigo, son los protagonistas principales de una historia salpicada por otros muchos en la que cada personaje cumple la función precisa que le fue asignada.

     Me ha gustado Gloria. Y creo que esta colección es una gran oportunidad para conocer a Nabokov más allá de Lolita. Una oportunidad para evitar que se convierta en uno de esos escritores de una única novela para la gran mayoría de los lectores.

     Y vosotros, ¿también creéis que hay escritores que quedan eclipsados bajo el peso de un único título de su creación?

     Gracias.

sábado, 17 de febrero de 2018

Regálate una caja literaria... sorpresa


     De un tiempo a esta parte se han puesto de moda los regalos en forma de cajas misteriosas, así que hemos decidido lanzarnos a la aventura e investigar un poco las distintas opciones que podemos encontrar en el mercado. De todas ellas, que las hay gastronómicas, de belleza, de complementos, vinos, productos para bebés... nos hemos quedado, como no podía ser de otra manera, con las literarias.
     Aquí os dejamos una pequeña selección:

      Seven color books

     Nace en la mente de una lectora, como no podía ser de otro modo y toma forma como parte de un proyecto fin de carrera hasta que, finalmente, ve la luz el año pasado. Sus cajas incluyen una novedad literaria y algún objeto relacionado con la lectura, ya sean unos calcetines, una vela o un colgante. Procura tematizar cada caja, además de hacer ediciones especiales en fechas señaladas como la Navidad. La suscripción puede ser mensual, trimestral... al gusto del lector al que, además, pasan encuestas para hacer las cajas lo más adecuadas posibles a los gustos y modas. Es cierto que supera los veinte euros, pero la sorpresa está asegurada.


      Dreams Book Box

     En Dreams Book Box ofrecen una opción un poco diferente. Parten de la división entre una caja compacta y otra de tamaño superior incluyendo ambas tanto libros como lo que ellos llaman golosinas literarias. Las golosinas literarias son, como no podía ser de otro modo, objetos relacionados con la literatura, ya sena velas, tazas o marcapáginas. La cajita pequeña, Light Dreams, tiene un libro y una o dos golosinas y su precio es de 19.90 euros, realizándose descuentos dependiendo de si uno se acoge a la suscripción mensual o por un periodo de tiempo superior. La caja Star Dreams que también incluye una novedad literaria que se publica el mes de suscripción, trae consigo hasta cinco golosinas literarias y su precio es diez euros superior a su hermana la pequeña.


      Café y letras

     no engañan con el nombre. Sus cajas literarias incluyen un dos libros y una taza, porque no hay mejor placer que tomarse un buen café caliente junto a un libro en las tardes de invierno. Su precio es de 26.95 y en esta ocasión es sin suscripción, nada de renovaciones automáticas o packs.


      Bookish

     Quizás la más conocida por la mayoría de vosotros. En bookish nos ofrecen en cada caja una novedad literaria, lo que ellos llaman un mapa de lectura y también algún complemento para que pasemos un rato estupendo leyendo. La suscripción mensual es de 21,95 euros y una de sus peculiaridades es la caja, totalmente personalizada y con una cuidadísima estética.


     Y hasta aquí la selección. A fin de cuentas a todos los lectores nos gusta que nos regalen un libro y muchos sufrimos de entornos que dicen no atreverse porque "seguro que ya lo has leído", y eso hace que nos quedemos sin el libro regalado. Así que, ¿por qué no hacernos un regalo nosotros mismos que además incluya el factor sorpresa? Juguemos a que somos nuestro amigo invisible, al menos una vez.

     No sé qué os ha parecido la idea o si vosotros habéis probado alguna de estas opciones, o de otras similares, así que ¡contadme!

     Gracias.

viernes, 16 de febrero de 2018

Ordesa. Manuel Vilas


     “Ojalá pudiera medirse el dolor humano con números claros y no con palabras inciertas. Ojalá hubiera una forma de saber cuánto hemos sufrido, y que el dolor tuviera materia y medición. Todo hombre acaba un día u otro enfrentándose a la ingravidez de su paso por el mundo. Hay seres humanos que pueden soportarlo, Yo nunca lo soportaré. Nunca lo soporté."

     A veces ocurre que un libro genera una opinión unánime, no sólo entre la crítica o las redes, sino entre los lectores, vengan de donde vengan. Esos libros me interesan, los que son capaces de unir a personas dispares. Hoy traigo uno de esos libros a mi estantería virtual. Se trata de Ordesa.

     Manuel Vilas es el autor y narrador de este libro y en él, a partir de la muerte de su madre, genera una línea invisible con el fallecimiento del padre nueve años antes para contarnos su interior en una reflexión constante sobre la vida, su vida, la de cualquiera.

     "La Historia es también un cuerpo con remordimientos..."

     Ayer mismo comentaba que pocos escritores son capaces de saltar de público. Menos aún lo son de cambiar de registro. Manuel Vilas es uno de ellos. No sólo porque pase de la poesía a la prosa o de la narrativa a la autobiografía vestida de novela confesional, sino porque se reinventa de una forma casi permanente. Recuerdo haber reído leyendo El luminoso regalo y recordarlo mientras iba absorbiendo la plomiza nostalgia que impregna las páginas de este libro maravillada porque hubieran salido de la misma pluma. Pocos escritores tienen a su alcance esa capacidad. Manuel Vilas sí. Incluso la de generar frase tras frase un texto hermoso, demostrando que lo hermoso no ha de ser necesariamente bonito y alegre.Así lo demuestra una y otra vez en Ordesa al escribir un libro cuya opinión podía resumirse utilizando únicamente frases aparecidas en él.

     "Las tumbas se inventaron para que la memoria de los vivos se  refugiara en ellas..."

     Me ha recordado, no mentiré, a Fernando Marías y su libro La isla del padre. No solo por la evidente relación al hablar del padre fallecido, la ausencia y la memoria, sino por la sensación de estar ante un libro utilizado como desahogo en el que no valen las imposturas y sí la exposición completa al lector como si se tratara de un autoanálisis de esos que hay quien realiza en diván y por horas. Y descubrimos que la vida es tiempo y que todo se resume en amor, vida, tiempo y muerte. Y también la verdad que encierra esa afirmación.

     "Y si dejas de ser hijo, no eres nada."

     La muerte, la pérdida, la nostalgia... son sentimientos constantes que rondan la novela. Pero Ordesa es mucho más que una vida expuesta y un alma abierto. Ordesa habla de la vida, de la de todos: es una novela de vida. En algún momento todo lector encuentra una frase sencilla que se adapta perfectamente a uno de sus rincones más sentidos. Y se siente desnudo. Es muy raro que un libro logre desnudar al lector, y Vilas lo consigue. Vilas se desnuda para desnudar al lector y con él la vida y también, por qué no, la sociedad en la que se produce. Habla también de coches, de monarquías, de miedos, de alcohol y de fantasmas: detalles de vida. Y además, o mejor dicho, y sobre todo, lo hace bien. Lo escribe francamente bien. Muy bien.

     "Conectamos épocas como si nuestros cuerpos fuesen el mensaje."

     No llevaba más de un puñado de páginas y ya tenía claro que esta iba a ser una de mis lecturas de este año. No solo eso, quienes me conocen saben que no suelo llevar libros a que me los firmen, a que me escriben sus autores en ellos. Supongo que para mi tiene algo de simbólico: cuando me compro un libro y me lo leo, el libro es mío. Si tras haberlo leído el autor lo firma, es como si volviera a ser suyo, ya no solo mío. Ordesa siempre será de Manuel Vilas, quizás por eso lo quiero firmado. Y también será mío y de todo aquel que lo lea. Porque, si no ha quedado claro, lo recomiendo. Ordesa es un gran libro, un magnífico libro. Y pocas veces lo digo así de claro: léanlo.

     Y vosotros, ¿ya tenéis alguna lectura que sepáis va a destacar este año?

     Gracias.

     "El dolor es amarillo, eso quiero decir."

jueves, 15 de febrero de 2018

Cuídate de mí. María Frisa


     "En la azotea del casco histórico, la claridad del amanecer iluminaba un vergel inesperado y abrumador de cientos de racimos de flores níveas, gordas y fragantes que destacaban sobre el verde lustroso de los tallos y las hojas. Lara Samper terminó de eliminar las malas hierbas de los macizos de hortensias trepadoras que cubrían los ladrillos de las paredes."

     Nunca me ha llamado la atención que un escritor sea capaz de cambiar de género, pero cuando salta de la novela adulta a la juvenil y luego otra vez a la adulta, llama mi atención. Hoy traigo a mi estantería virtual la última incursión en la novela para adultos de María Frisa, se trata de Cuídate de mí.

     Conocemos a Berta Guallar y Lara Samper, dos policías de Zaragoza pertenecientes al mismo equipo, cuando son requeridas por su inspector jefe Luis Millán para mostrarles un cadáver calcinado. Acostumbradas a tratar con familias, abusos y malos tratos, se ven sorprendidas por la identidad del muerto, Manuel Velasco, un joven juzgado y declarado inocente del delito de violación de una menor poco tiempo atrás. Ahora, el presunto culpable se ha convertido en víctima, y ellas serán las encargadas de buscar al culpable.

      Con esta trama principal y capítulos que alternan a una y otra policías se articula una novela que mezcla, además de lo relatado, otras dos tramas secundarias,: una por cada una de las policías que la protagonizan. Por un lado Lara, superior de Berta, arrastra una cicatriz, un secreto cuya intriga irá haciendo mella en el lector a medida que avanza la novela. Por otro Berta está sufriendo un escarnio público debido a las acusaciones en las redes vertidas por un hombre al que detuvo por un presunto delito de abuso de un menor. Estas dos tramas, sin interferir en la principal, irán provocando cambios en las protagonistas, incluso en su relación entre ellas, dejando al descubierto su lado más humano y también sus debilidades y miedos logrando de este modo un mayor grado de acercamiento y complicidad con el lector.

     María Frisa construye una novela sólida de ritmo constante en la que se otorga una gran visibilidad al tema de los malos tratos, de los abusos, de los miedos... y no solo del lado de las víctimas, sino también de quienes dedican su vida a ayudar a quienes los sufren. No cae en el error de hablar de héroes, y  mostrar una suerte de mágica solución policial, María Frisa es mucho más realista y quizás por ellos también más sobrecogedora. De hecho, hay momentos en los que sin entrar en detalles, al hablar de abusos a menores se me ha puesto la piel de gallina.
Pero no es este el único tema actual que queda perfectamente reflejado en su novela. En el caso de Berta, el linchamiento público, el estrés, incluso el miedo que esta mujer llega a sentir, han hecho que recuerde que la propia autora fue víctima en las redes de una situación similar debido a la mala interpretación de uno de sus libros. Quizás por eso ha querido incluirlo, mostrar el daño que se puede hacer a una persona que llega a sentirse impotente y dudar de todo. Y, finalmente, destacaría la presencia femenina en la historia, Frisa ha buscado dos mujeres dispares y las ha convertido en personas independientes, capaces de realizar un trabajo de forma competente e investigar y dedicarle horas teniendo o no una familia. No ha caído en la tentación, como sucede en otras novelas, de tirar de sentimentalismos ni de atarlas a situaciones típicamente femeninas, lo cual le agradezco profundamente ya que es algo bastante común.

     Cuídate de mí es una novela que funciona en la que somos testigos de excepción del avance de una investigación y descubrimos que un muerto es como una piedra que se lanza a un estanque, provoca consecuencias a su alrededor en un montón de gente. Sobre todo si es asesinado y además ha sido acusado de un delito sexual, punto que utiliza para detallar el conflicto interno de quienes le creyeron culpable y ahora no pueden lamentar su muerte. Conflicto que comprendemos en  el caso de la familia de la víctima, pero que cuando afecta a quien investiga el asesinato lo convierte en algo mucho más complicado desde el principio.

     Todos estos temas componen una novela de apariencia sencilla cuya lectura recomiendo y que se ve coronada con un final de esos que, no solo están a la altura del libro, sino que es capaz de mover los cimientos de lo ya leído.
     Puede que Cuídate de mí no sea una novela trepidante, pero si es buena, ¿quién lo necesita?

     Y vosotros, ¿también empezáis a estar cansados de tanta "novela del año trepidante que te deja sin aliento"?

     Gracias.

martes, 13 de febrero de 2018

Bartleby, el escribiente. Herman Melville


     "Preferiría no hacerlo"
     
     Hay libros por los que pasan los años dejando algunas partes obsoletas. Otros, en cambio, parece que se conserven como una de esas señoras de las portadas de las revistas por las que no pasan los años a costa de anquilosar su aspecto; no hace falta que sean actuales, siguen siendo hermosos de leer. Y finalmente están aquellos que permanecen en el tiempo sin agotarse, sin desgastarse sin importar los años que haga desde que fueron escritos. A estos últimos pertenece el libro que hoy traigo a mi estantería virtual, escrito hace tiempo y aún vigente, incluso de moda con todo esto de la metaliteratura que va llegando y que muchos piensan que es un invento actual. Hoy traigo. Bartleby, el escribiente.

      Un abogado propietario de un bufete contrata a Bartlebly debido a la tremenda cantidad de trabajo que tiene. Bartleby, que comienza siendo un gran empleado, pronto comienza a responder a su jefe con la misma frase ente cada tarea que se le encomienda: "Preferiría no hacerlo". Aquí el abogado empieza a verse atrapado entre la actitud de su empleado copista y la curiosidad creciente ante esa actitud que, comprende, no es rebeldía.

      Siempre me había sonado la historia de Bartleby, hasta que llegué a Vila-Matas. Cuando leí Bartleby y compañía mi curiosidad por el origen de este personaje fue tal, que no pude evitar leerlo apenas había terminado este primero. dice Vila-Matas de su libro: "Contrariamente a lo que se cree, no hablo exactamente en este libro de escritores que dejaron de escribir sino de personas que viven y luego dejan de hacerlo. De fondo, eso sí, el gran enigma de la escritura que parece estar diciéndonos que en la literatura una voz dice que la vida no tiene sentido, pero su timbre profundo es el eco de ese sentido." Y de algún modo hace así además una de las mejores interpretaciones de lo que representa Bartleby.

      El libro es una suerte de mano a mano entre el abogado y su empleado. No un duelo, porque no hay enfrentamiento alguno sino más bien lo contrario. Bartleby que pierde todo interés y deja de mostrar cualquier tipo de interés hasta llevar esta actitud al extremo y su jefe, quien lejos de juzgarlo y echarlo a la calle cuando descubre que su empleado, por no moverse, ni se va de la oficina, intenta comprender su actitud.

      En apenas setenta páginas, descubrimos a uno de los personajes más fascinantes de la literatura. Una suerte de extranjero de Camus llevado a su máximo extremo que deja de formar parte de todo aquello que le rodea. De una forma que claramente recuerda a las protestas pasivas va aislándose de la sociedad que lo rodea a través de esas tres palabras: Preferiría no hacerlo.
      Tras hacer una lectura recreativa en la que nos vamos incluso angustiando al ver la evolución de la historia, nos descubrimos poniéndonos nerviosos ante su actitud e incluso ante la reacción del abogado. Nos encontramos pensando en las entrelíneas de esta historia que nos seguirá dando vueltas en la cabeza durante mucho tiempo, incluso nos exigirá pasados los meses una relectura, un reencuentro con este copista y con su no tan pequeño acto de rebeldía.

      Hoy os invito a conocer a Bartleby y a su jefe, el único tal vez que se quiso acercar a él, y a que disfrutéis de la historia de uno de los nombres más famosos de la literatura. Supongo que él mismo hubiera podido contar su historia, pero está claro que prefirió no hacerlo y dejar que fuera este abogado sin nombre quien nos la relatara.

      Y vosotros, ¿qué libro tenéis esta semana en las manos?

      Gracias